San José en el arte
La vara florecida
Tradición · Protoevangelio de Santiago y Leyenda Dorada
Qué observar
- La vara con flores blancas o un lirio brotando de ella.
- A veces, una paloma posada sobre la vara (el Espíritu Santo).
- El gesto sereno de José, que recibe la elección con humildad.
Una piadosa tradición, recogida en el Protoevangelio de Santiago y difundida por la Leyenda Dorada, cuenta que, para elegir esposo a María, se pidió a los pretendientes que dejaran sus varas en el Templo: aquel cuya vara floreciera sería el elegido. La de José reverdeció y de ella brotó un lirio.
Más allá de la anécdota, la imagen dice una verdad honda: José no se eligió a sí mismo, fue elegido por Dios. La vara seca que florece es signo de una vida entregada que Dios hace fecunda, y el lirio blanco proclama su pureza de corazón.
Desde entonces, la vara florecida se convirtió en el atributo más constante de San José en el arte: rara vez se le representa sin ella.
Sobre el artista
Jusepe (José) de Ribera (1591–1652), llamado «Lo Spagnoletto», fue un pintor español del Siglo de Oro afincado en Nápoles, entonces territorio de la Corona española. Formado en la estela del naturalismo tenebrista de Caravaggio, produjo abundante arte sacro para iglesias y órdenes religiosas en un ambiente profundamente católico de la Contrarreforma.
Historia de la obra
La obra muestra a San José sosteniendo la vara florecida, símbolo tradicional de su elección como esposo de María. Ribera trata al santo con el realismo humano característico de su pincel: rostro individualizado, luz dirigida y modelado firme de las manos, propios de su etapa napolitana hacia 1630.
Dónde se encuentra hoy
Se conserva en el Brooklyn Museum de Nueva York (Estados Unidos).