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Espiritualidad

Santo Viacrucis

Acompañar a Jesús en el camino de la Cruz, de la mano de María y de San José.

Santo Viacrucis de Nuestro Señor Jesucristo. Caminamos junto a Jesús en las horas de su Pasión; cada estación es una parada para contemplar, agradecer y convertir el corazón.

Oración inicial

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

En cada estación se reza

«Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo. Alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los dolores de su Santísima Madre, triste y afligida al pie de la Cruz.»

Y, tras la meditación, se reza en orden Padrenuestro, Avemaría y Gloria (uno por estación, repitiéndose).

Las catorce estaciones

El camino de la Cruz

I Estación — Jesús es condenado a muerte
I

Jesús es condenado a muerte

«Tan débil como podría aparecer un pequeño en los brazos de su madre acabando de nacer, aparecí a los ojos de muchos, sin que reconocieran en Mí la Grandeza del que me había enviado: Mi Padre. Condenaban un camino que desconocían que luego muchos seguirían… Se condena bajo una justicia que dista de la Divina Justicia: el Amor…»

Se reza un Padrenuestro.

II Estación — Jesús carga con su cruz
II

Jesús carga con su cruz

«Y el peso que llevaba a mis espaldas ningún hombre nunca lo llevará, mas con gozo abrazad vosotros si un peso en vuestra espalda sintiereis, no es el peso del olvido: es el peso del Amor. Si aquellos hubieran comprendido que aún sus culpas pesaban sobre mi cruz, hubieran querido todos recibirla y no dejar ese peso sobre mis hombros… Mirad la Cruz… sentid su peso… y ved en ella la muestra de mi Amor…»

Se reza una Avemaría.

III Estación — Jesús cae por primera vez
III

Jesús cae por primera vez

«Y se vieron sonreír los rostros de aquellos que pensaban que así iba terminando lo que contra ellos iba, pues su reino así no extendían… Mas aquella primera caída no era más que su primer gran paso en todos aquellos que había avanzado Mi Corazón a Mi Padre… abriendo para vosotros la puerta del Cielo… No se detenga vuestro paso ante el obstáculo… Perseverad, hijos, perseverad… con Mis Brazos extendidos os espero… No sea la primera caída, el último paso que deis hacia Mí…»

Se reza un Gloria.

IV Estación — Jesús se encuentra con su Santísima Madre
IV

Jesús se encuentra con su Santísima Madre

«¿Cómo se conforta el corazón del hombre sino en el amor de la madre?… ¿Cómo encuentra consuelo el corazón del hombre, si no puede hallarlo en el corazón de la madre?… Pocos quedaban… pocos pasos faltaban y debía esperar un tiempo ya para el Encuentro Eterno con mi Madre… Una madre os espera, cada día os espera… Iglesia es y Vida Eterna os entrega. No os apartéis…»

Se reza un Padrenuestro.

V Estación — El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
V

El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

«Y cuántos de vosotros él quisieran ser… mas, cuántas veces queriendo compartir con vosotros el peso de mi Cruz, os habéis negado a llevarla… Hijos sois del mismo Padre: Mi Padre… No temáis a la Cruz. No temáis llevar mi Cruz, que Vida es…»

Se reza una Avemaría.

VI Estación — La Verónica limpia el rostro de Jesús
VI

La Verónica limpia el rostro de Jesús

«Y vosotros, ¿le teméis a aquella con quien vivís?… Agredido más que mi Cuerpo estaba mi corazón. Agredido más que el hombre, está su corazón… No temáis secar las lágrimas y con ellas la sangre que corre por el rostro de aquellos que han olvidado la compasión, hiriendo más allá del cuerpo del hombre su corazón… Haced esto por amor a Mí.»

Se reza un Gloria.

VII Estación — Jesús cae por segunda vez
VII

Jesús cae por segunda vez

«Y cuando muchos creían que en la primera todo había terminado y el camino continuó; en la segunda, muchos descansaron… pero la Voluntad del Padre debía cumplir y dar hasta el último paso, aunque ya la fuerza había perdido. Mi Corazón daba fuerza a mis pasos para seguir el camino… Cumplid así la Voluntad de Dios y veréis la fortaleza que brotará del Corazón…»

Se reza un Padrenuestro.

VIII Estación — Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén
VIII

Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén

«Así, el día que vosotros, entrando a esta Mi Casa y observándome en la Cruz, desgranéis verdaderas lágrimas de dolor… Aquel día habréis comprendido el valor de mi Pasión…»

Se reza una Avemaría.

IX Estación — Jesús cae por tercera vez
IX

Jesús cae por tercera vez

«Aún aquellos que para vosotros no podrán ser derribados, caerán, porque frágil es el hombre… su fortaleza está en Mí, que soy Uno con el Padre y el Espíritu… No temáis a vuestra debilidad si conmigo estáis… pues, en la segura caída a los ojos de quienes débil os ven, seguros podréis estar que certero será vuestro paso, y allí donde todos cayeron, vosotros continuaréis el paso con la frente en alto y el corazón atado al Mío, unido al Cielo en mi Amor…»

Se reza un Gloria.

X Estación — Jesús es despojado de sus vestiduras
X

Jesús es despojado de sus vestiduras

«¿Cuántas veces habéis querido vosotros servir ese vinagre en un vaso para hacerlo beber a aquel que os ha hecho daño?… Mas daño alguno había hecho yo con mi Vida y mis Palabras, pero aquellos no comprendían lo que mis Palabras decían… Hijos, no temáis cuando no comprendan, cuando no sigan aquellos con quienes compartís mis huellas… Seguidlas vosotros y fortaleced vuestro corazón con sacrificios, antes de que llegue la humillación, y podáis aceptarla con humildad y sincero corazón, por amor…»

Se reza un Padrenuestro.

XI Estación — Jesús es clavado en la cruz
XI

Jesús es clavado en la cruz

«El peso del odio va más allá de aquello que el hombre puede controlar, por más fuerte que sea su voluntad… No crezcan los odios en vuestro corazón, ni las envidias, ni el deseo de poder… Atravesaron mis manos… atravesaron mis pies… Coronado de espinas… en la Cruz quedé… La ceguera del hombre le hizo creer que terminaba así con un camino, sin comprender que le estaba dando inicio al camino de la Eternidad…»

Se reza una Avemaría.

XII Estación — Jesús muere en la cruz
XII

Jesús muere en la cruz

«Y cuando mis ojos se cerraban, cuando el dolor consumía a mi Madre, cuando aquellos con quienes compartí se encontraban desolados… mi Corazón se unía a Aquel con quien siempre compartía… Una puerta se abrió y cuantos esperaban en ese reencuentro con el Padre… a la Humanidad iluminó con una luz que entre la tiniebla se vio para aquellos que abrieron su corazón reconociendo en Mí al Redentor…»

Se reza un Gloria.

XIII Estación — Jesús es bajado de la cruz
XIII

Jesús es bajado de la cruz

«Y así… ¿cuántas madres ahora quisieran estrechar el cuerpo de sus hijos, pues su corazón tal vez ya lo han perdido? ¿Cuántos hijos quisieran, hoy, recibir el abrazo de su madre, que tal vez ya se ha ido? Su manto cubrió mi Cuerpo y su Corazón envolvió el mío con el amor que siempre protegió mi Corazón… Dejad que mi Madre os abrace en el último suspiro…»

Se reza un Padrenuestro.

XIV Estación — Jesús es sepultado y al tercer día resucita
XIV

Jesús es sepultado y al tercer día resucita

«Y todos aquellos que esperando estaban, viendo abrirse aquella puerta, sus brazos extendieron para fundirse eternamente en el Amor del Padre por la Gracia del Espíritu… Hijos, abrid vuestro corazón y anhelad ese abrazo en el que quedaréis sumidos para vivir la plenitud de su Amor. Es el camino de la Cruz… el camino al Padre, el camino al Cielo…»

Se reza una Avemaría.

Al terminar

Oración final

«Estas palabras así, estas palabras a vuestro corazón… · Vuestros hogares bendigo · y todos aquellos que por el Reino han luchado · y todos aquellos que por el Reino luchan… sigan el camino que he dejado trazado desde antiguo. Con Mi Madre no erraréis el camino… de su Mano no erraréis el camino… Así os bendigo… Habéis cumplido… Dichosos porque habéis cumplido con la Voluntad del Padre…»

Gloria…