Saltar al contenido

Espiritualidad

Oraciones Varias

Una colección para acompañar cada momento de la vida.

A San José

Novena a San José

Nueve días para entregar a San José, día a día, lo que somos y lo que amamos.

Oración inicial (todos los días)

Oh San José, abre nuestro corazón a Cristo. Oh San José, da nuestro corazón a María. Oh San José, alcánzame la pureza del corazón como la que Dios te dio. Amén.

Cada día se reza el meditación propia, un Avemaría, un Gloria y la jaculatoria:

«Amado San José, haz crecer en mí la fe, que en ella buscaré esperanza y caridad.»


Día primero. Hoy a ti, José, padre del corazón de Jesús, te entrego lo que tengo, lo que puedo y lo que soy, para que, inundado con las gracias de tu corazón, todo sea sólo para gloria de Dios.

Día segundo. Hoy a ti, José, esposo de María, te entrego mi corazón para que por él veles como lo hiciste con amor por los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Día tercero. Hoy a ti, José, cabeza de la Sagrada Familia, te entrego la mía con todo lo que en ella pesa, para que de tu mano corrija sus defectos y aumente en cada uno la gracia.

Día cuarto. Hoy a ti, José, patrono de la Iglesia, te entrego mi misión en ella, para que, así como tuviste clara la tuya, me ayudes a descubrir la mía.

Día quinto. Hoy a ti, José, defensor de las madres, a todas ellas te entrego para que conozcan el don grande que la maternidad significa.

Día sexto. Hoy a ti, José, protector y defensor de la niñez, te entrego a todos los pequeños que me rodean, para que bajo tu amparo nunca dejen el rebaño.

Día séptimo. Hoy a ti, José, compañía inseparable de los que están en agonía, te entrego desde ahora aquel bienaventurado día en que sea llamado a vivir con Cristo en su Gloria.

Día octavo. Hoy a ti, José, que con amor alimentaste y vestiste a la Sagrada Familia, te entrego a quienes no pueden llevar el pan de cada día a su hogar, y en especial a quienes, pudiendo, no lo hacen.

Día noveno. Hoy a ti, José, a quien Dios nos envía para abrir el camino, te damos gracias por cuanto por nosotros has alcanzado. De la mano de María limpias nuestro corazón para presentarlo al Padre. A ti, José, te entregamos nuestro corazón.


Oración final (todos los días)

He crecido en tus virtudes, he crecido en el amor, y es la fe hoy el nido para que en mí resida por siempre el Salvador. Amén.

A ti, oh bienaventurado San José

Oración tradicional de encomienda al patriarca, atribuida a la piedad de la Iglesia.

A ti, oh bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima Esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.

Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades. Amén.

Ofrecimiento del Rosario de San José

La oración con que los hombres del Rosario se presentan ante Dios, al modo de José.

Oh Buen Dios, aquí hoy me presento como José se presentó: mis manos vacías, para llenarlas con tus obras; mis pies se han detenido, para sólo caminar por Tus caminos; mis labios se han callado, para sólo pronunciar lo que, por la fuerza de Tu amor, quieras hacer brotar.

Yo, hoy, a Ti me entrego, de la mano de quienes a Ti me han acercado: María, madre amada; José, padre y guía de mi alma; mi dulce Ángel de la Guarda, que en mi olvido su oración por mí eleva. Amén.

Acordaos, oh castísimo esposo

El «Memorare» josefino, oración de confianza filial.

Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amabilísimo protector mío, San José, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección e implorado vuestro auxilio haya sido desamparado.

Animado con esta confianza a vos vengo, y me encomiendo a vos con todo fervor. No desechéis mi súplica, oh Padre putativo del Redentor, antes bien, acogedla benignamente. Amén.

Por la familia

Consagración de la familia a San José

Para renovar cada 19 de marzo, reuniendo al hogar ante la imagen del santo.

Glorioso San José, custodio de la Sagrada Familia de Nazaret, hoy nuestra familia se pone bajo tu amparo y protección.

Guarda nuestro hogar como guardaste el de Jesús y María. Enséñanos a trabajar con honradez, a perdonarnos con ternura y a orar unidos cada día. Que nunca falte en esta casa el pan, la fe y la caridad.

San José, protector de las familias, ruega por nosotros. Amén.

Por Colombia

Consagración de Colombia a San José

Entregamos la patria al patrocinio y la custodia del glorioso San José.

Amado San José, Esposo Fiel de la Madre de Dios y Padre Adoptivo de Jesucristo nuestro Redentor, confiados en tu poderosa intercesión, venimos hoy ante ti para consagrarte nuestra Patria Colombia y dejarla bajo tu custodia y protección. El Enemigo ha sembrado divisiones y amenaza con destruir nuestra valiosa herencia recibida durante largos años. Es verdad que hemos pecado de muchas maneras, especialmente por la violencia fratricida y la inequidad social; por eso, arrepentidos suplicamos el perdón de Dios y estamos dispuestos a una verdadera conversión.

Glorioso Jefe de la Sagrada Familia, te suplicamos que hagas valer tu cercanía al trono de Dios todopoderoso y le pidas que florezca su reino de amor, de justicia y de paz en nuestra amada patria.

Defiéndenos de los enemigos que pretenden arruinar nuestras familias, engañar a niños y jóvenes, instaurar una cultura que destruye la vida y una rebeldía contra la Ley de Dios. Líbranos de avanzar en los errores y vicios que conducen a la desgracia moral y a la ruina material.

Amadísimo Padre y Amigo San José, pide al Padre Celestial que, así como por el misterio de la Encarnación nos envió a su Hijo, el Buen Pastor, envíe también ahora nuevos obreros a su mies, que anuncien el Evangelio de Cristo, para salvación y alegría de los hombres. Intercede para que el Espíritu Santo nos conceda gobernantes con el carisma de honestidad y sabiduría. Carpintero de Nazaret, Patrono de los obreros y artesanos, ayuda al pueblo colombiano a encontrar trabajos dignos y a fomentar el desarrollo integral en toda la geografía nacional.

San José, Maestro de vida cristiana, enséñanos a respetar y a promover la dignidad de cada persona humana, a defender a los niños e inocentes, a ayudar con caridad cristiana a los que viven alejados de Dios, a socorrer a los más vulnerables y sufridos en su cuerpo y en su espíritu. Enséñanos a vivir alegres en la práctica del Evangelio, a crecer cada día en el camino de santidad, a usar con gratitud y buen cuidado los recursos de la creación, a emplear para el bien los avances que nos ofrece la tecnología de este tiempo.

San José, Modelo de todas las virtudes, te damos gracias por acoger esta consagración y presentar nuestras súplicas ante el trono de la Santísima Trinidad. Recibimos en tu Corazón y ofrecemos como obsequio de amor al Corazón de la Inmaculada Concepción, tu Santísima Esposa y Reina Gloriosa de Colombia. Amén.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Cotidianas

Ofrecimiento de la jornada

Breve oración para consagrar el trabajo del día al modo de Nazaret.

San José, obrero de Nazaret, al comenzar este día te ofrezco mi trabajo, mis alegrías y mis fatigas.

Enséñame a hacer de cada tarea una ofrenda, a servir con paciencia y a descansar en la confianza de que Dios provee. Que al caer la tarde pueda decir, como tú, que todo lo hice por amor. Amén.

Oración de la noche

Para confiar el descanso a María y a José, y disponer el corazón al día que viene.

He de reposar mi cuerpo mientras mi alma vuela a buscar calor en tu corazón. Si mi camino está errado, aunque hoy haya avanzado, mañana hazme regresar.

Indefenso en el sueño, eres tú, mi ángel guardián, quien custodia y libra mi alma de todo mal. En mi olvido, sella mi espíritu con la sangre de Jesús, y el de todo aquel que necesite protección. Dame, de la mano de María y José, el sueño reparador para cumplir en el día que viene mi labor en oración.

Y si hoy he de cerrar mis ojos para abrirlos mañana en el mundo celestial, dame el arrepentimiento para recibir tu bendición, que ha de llevarme a tu lado, mi Señor.

Oración al Santo Padre

Para rezar a las 9 a.m., 12 m., 3 p.m. y 6 p.m., ofreciéndose por la Iglesia.

(Se reza a las 9 a.m., a las 12 m., a las 3 p.m. y a las 6 p.m.)

De este cuerpo místico no sé qué soy, pero entrego mis obras, pensamientos y oración para edificar con Pedro, en comunión, la Santa Iglesia de Dios.

Para ser como María y recibir como Ella a Jesús. (Un Avemaría)

Para ser como José, para nunca ser infiel. (Un Avemaría)

Para que volvamos a ser como la Familia de Nazaret. (Un Avemaría)

A la Virgen María

Salve, Reina y Madre

La antífona mariana que acompaña la devoción josefina.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.

A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Amén.