(Contenido de muestra — reemplazar con el artículo real.)
De San José no se conserva ni una sola palabra en los Evangelios. Y sin embargo, su figura llena de sentido cada página de la infancia de Jesús. Su silencio no es ausencia, sino presencia atenta; no es pasividad, sino obediencia activa a la voluntad de Dios.
Un varón justo
El evangelista Mateo lo describe con una sola expresión que lo dice todo: «era un hombre justo». En la Escritura, el justo es aquel que ajusta su vida entera a la voluntad de Dios, aun cuando esa voluntad supere su entendimiento.
«Levantándose José hizo como el ángel del Señor le había mandado.»
Lecciones para el hogar de hoy
- Escuchar antes de hablar. José actúa después de escuchar en el sueño.
- Custodiar lo que se ama. Su misión fue guardar a Jesús y a María.
- Trabajar con dignidad. El taller de Nazaret santifica el trabajo cotidiano.
En las próximas semanas iremos publicando una serie de reflexiones sobre las virtudes josefinas y su aplicación a la vida de familia.